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Esencialismo capítulo 10: Aclara

| tiempo de lectura 4:15'
Esencialismo capítulo 10: Aclara

Tras cerrar la segunda parte del libro Esencialismo de Greg McKeown con el capítulo 9, entramos de lleno en la tercera con este capítulo 10: Aclara.

Los capítulos que componen esta parte del libro se centran en mostrarnos y dar forma a una de las características necesarias para llegar a ser una persona esencialista: Eliminar todas aquellas cosas triviales para poder centrarnos por completo en las esenciales.

Desde diferentes ángulos hemos tocado en capítulos previos el cómo distinguir aquellas muchas cosas triviales de las pocas esenciales. Sin embargo, conseguir distinguirlas no supone un cambio práctico ni observable en nuestro comportamiento. Debemos eliminarlas, lo cual no es tarea fácil.

Diversos estudios ponen de manifiesto nuestra falta de objetividad al tratar de valorar aquello que ya tenemos —que sobrevaloramos— por lo que deshacernos de ello nos cuesta terriblemente. Precisamente por este motivo, dar la vuelta a la situación y hacernos preguntas del tipo «Si no tuviera esto, ¿cuánto pagaría por ello?» o «Si no tuviera esta oportunidad, ¿qué sacrificaría por ella?» es una excelente estrategia para determinar la relación de valor objetivo entre esa cosa u oportunidad y nuestro propósito.

Perseguir una meta sin descanso. Ése es el motivo del éxito. — Anna Pavlova

Evidentemente se trata de preguntas incómodas con las que tendremos que aprender a convivir. Recuerda que frente al «no» meditado, está el «sí» por default. Practicar este aspecto es algo fundamental para convertirnos en personas esencialistas. Esencialismo y decir «no» van de la mano. De hecho, cuando pienses en qué mantener o qué sacar de tu vida, la pregunta no debería ser «¿A qué le digo que sí?», sino «¿A qué digo que no?». Esa es la pregunta que revelará el verdadero camino que marcan tus prioridades.

El primer tipo de actividad que convendría aprender a eliminar es toda aquella no alineada con lo que pretendes alcanzar. ¿Suena fácil? Para hacerlo, necesitarás claridad respecto a cuál es tu propósito.

De «bastante claro» a «muy claro»

Para muchas personas, «bastante claro» y «muy claro» son expresiones que distan poco, pero la realidad es que hay un océano entre ambas.

Esto es muy notable y perceptible en el trabajo que desarrollan equipos de personas. 

Cuando en el equipo sus miembros tienen «meridianamente claro» su propósito y sus papeles individuales, la dinámica es sorprendente, el impulso se retroalimenta y se llega a la contribución acumulativa más alta como un todo.

Sin embargo, cuando sus componentes tienen «medio claro» qué persiguen, se paga un alto precio en términos de dinámicas humanas. La motivación y la cooperación se deterioran, y las personas experimentan confusión, frustración y estrés. Como consecuencia se desperdician recursos, tiempo y energía en muchas cosas triviales. En este aspecto, Greg nos indica que ha detectado dos patrones fundamentales como consecuencia de la poca claridad del equipo.

Patrón 1: Jugar a la política

El equipo se enfoca demasiado en ganar la atención del jefe. Ante la poca claridad, se rivaliza por su favor en lugar de buscar el nivel de contribución más alto. Esto, además de no esencial, son dinámicas dañinas y contraproducentes.

En nuestra vida personal hacemos lo mismo. Cuando no tenemos claridad al respecto de nuestro propósito en la vida, creamos juegos sociales. Rivalizamos con otras personas. Valoramos cosas no esenciales, como tener un mejor coche o casa. E incluso cosas de una enorme trivialidad, como el número de seguidores que podemos llegar a tener en las redes sociales. Como resultado, dejamos de lado actividades que sí son esenciales, como compartir tiempo con nuestros seres queridos.

Patrón 2: Todo es bueno

En este patrón, el equipo sin propósito se queda sin líder. Sin dirección clara cada miembro trata de contribuir a sus propios intereses, obviando —o, en algunos casos arruinando— el interés común.

De nuevo, individualmente nos ocurre lo mismo. La dispersión y falta de propósito deriva en «potencia sin rumbo». Por ejemplo, estudiar sobre muchas materias diferentes no lleva a la excelencia en ninguna.  

El objetivo esencial

Un modo que puede ayudarnos a definir nuestro propósito es establecer objetivos esenciales. Pero, ¿qué es un objetivo esencial?

Un modo de verlo, es representándolo en una matriz 2×2 como esta.

 

Objetivo esencial

Como ves, un objetivo esencial es tanto motivacional como concreto, y eso incluye claridad sobre aquello que quieres lograr y también sobre cómo sabrás cuándo lo has logrado. Es significativo y cuantificable. Es una decisión que sienta las bases de mil decisiones posteriores. Por ejemplo, es como decidir que estudiarás medicina en lugar de derecho. Se trata de una decisión estratégica que elimina un universo de alternativas, y miles de decisiones vinculadas a cada una de ellas. Es una concesión que guiará los próximos años de tu vida. Cuando la gran decisión está tomada, las siguientes son más claras.

Mientras las personas no esencialistas se centran en definiciones vagas, a corto plazo o poco inspiradoras, una persona esencialista tiene una estrategia concreta, motivacional, y ha definido objetivos que guían sus decisiones posteriores al tiempo que eliminan miles de alternativas distractoras.

Sería estupendo que permitas que esta lectura te inspire para eliminar trivialidades de tu vida y definir algún objetivo esencial. No te obsesiones con detalles estilísticos o expresiones de moda. Es fácil caer en clichés sin sentido, triviales y vagos. Tu objetivo esencial no precisa de palabras elegantes; lo que cuenta, lo que genera valor es la sustancia. Si pudieras ser realmente excelente en algo, ¿en qué sería?

Como ves, un objetivo esencial va más allá de una responsabilidad concreta. Un verdadero objetivo esencial te ayuda a diseñar el camino de tu vida. 

Definirlo no es fácil. Requiere valor, visión y previsión. Requiere hacerse preguntas incómodas, hacer concesiones reales y aplicar una estricta disciplina para dejar de lado aquello que nos distrae de nuestro objetivo. No obstante, es un esfuerzo con una increíble recompensa porque solo al tener claro su propósito las personas, equipos y organizaciones son capaces de actuar y alcanzar algo realmente excelente.

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