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Esencialismo capítulo 11: Atrévete

| tiempo de lectura 6:02'
Esencialismo capítulo 11: Atrévete

Este capítulo en concreto del libro de Greg McKeown es uno de los que más me ha gustado desde mi primera lectura, y uno a los que más he regresado a lo largo del tiempo para releer. En Esencialismo capítulo 11: Atrévete el autor aborda —de un modo práctico— uno de los pilares básicos y necesarios para comportarse como una persona efectiva. El poder de decir «no», y hacerlo de un modo elegante.

El valor es mantener la gracia estando bajo presión — Ernest Hemingway

El «no» adecuado, y en el momento adecuado, puede cambiar el curso de la historia.

No se trata de una de esas frases idílicas y bonitas. Cuando Rosa Parks se negó de forma tranquila pero decidida a ceder su asiento en un autobús segregado de Montgomery en el momento adecuado, el movimiento de los derechos civiles dio un paso de gigante. Su decisión nació de una profunda convicción en un momento concreto de su vida, tan profunda que la enfrentó anteponiéndola a cualquier posible consecuencia.

Posiblemente jamás debamos hacer frente a una decisión de este tipo y en un entorno tan hostil, pero sin duda el poder de una decisión por convicción plena debería servirnos de inspiración. Podemos regresar a ella cuando necesitemos el valor necesario para dar un «no» frente a la presión social.

¿Te ha ocurrido?

En cuántas ocasiones has sentido la tensión entre lo que entendías adecuado y lo que alguien trataba de presionarte a hacer, ¿verdad? En cuántas ocasiones has dicho «sí» para evitar el conflicto, la fricción o la desilusión… Es necesario valor. Se trata al fin y al cabo de tomar decisiones asentadas sobre nuestro propósito y sobreponernos a la presión social. Encontrar personas que realmente lo viven —más allá de lo que predican— es poco frecuente.

Se trata de un comportamiento humano y natural. Nos preocupa quedarnos fuera, cambiar las cosas, entrar en lo desconocido o no poder dar marcha atrás. No queremos decepcionar a nadie, y evitamos el enfrentamiento. Pero debemos admitir, en la soledad de nuestras reflexiones, que ponemos en juego y perdemos de vista algo mucho más importante a causa de esa complacencia y miedo al fracaso.

Probablemente no tenemos la claridad necesaria sobre qué esencial en nuestras vidas. Quizá si la tuviéramos, como en su día la tuvo Rosa, sería mucho más sencillo decir «no».

Una niña y una cena

El autor relata cómo en una ocasión, una mujer llamada Cynthia, le contó una historia de su infancia.

Había hecho planes para pasar la noche con su padre. Habían pensado durante meses qué harían durante esa noche. Ella aguardaría que terminase la presentación de su padre y, después, se encontraría con él en la parte trasera de la sala para salir corriendo, antes de que nada pusiese en riesgo su plan. Irían al barrio chino, cenarían, comprarían recuerdos, verían una peli, volverían al hotel y comerían helado de chocolate viendo la tele. Todo milimétricamente estudiado.

Cuando llegó el momento, se reunieron y salieron rápidamente del centro de convenciones. Casi en la misma puerta, su padre se encontró con un viejo amigo de la universidad y socio de negocios. Se abrazaron efusivamente, habían pasado años desde su último encuentro.

Entonces, el amigo de su padre dijo: “Estoy tan contento de que estés haciendo cosas con nuestra empresa… Cuando Lois y yo nos enteramos pensamos que sería perfecto. ¡Queremos invitaros a cenar en el Muelle!”. El padre de Cynthia respondió: “Bob, qué alegría verte. ¡La cena en el Muelle suena genial!”

La pequeña Cynthia estaba devastada. Sus sueños acababan de evaporarse y podía imaginar lo aburrida que estaría durante toda la noche mientras los adultos hablaban de negocios.

Sin embargo, su padre continuó: “Pero esta noche no. Cynthia y yo tenemos planeada una cita especial, ¿verdad?”. Le guiñó el ojo a la pequeña y la tomó de la mano, saliendo hacia su noche perfecta en San Francisco.

El padre de Cynthia se llamaba Stephen R. Covey, especialista en administración y autor del best-seller «Los siete hábitos de la gente altamente efectiva», fallecido unas semanas antes de esta entrevista.

Tal como cuenta Cynthia, esa decisión —ese «no»— le unió de por vida a su padre, haciéndole ver que ella era lo más importante para él.

Un «no» elegante

Las personas estamos diseñadas para llevarnos bien con las demás. Hace miles de años nuestra supervivencia dependía de ello y aunque hoy esta realidad ha cambiado, cumplir con lo que otras personas esperan de nosotros —lo que en psicología se denomina conformidad normativa— sigue estando profundamente arraigado en el género humano.

El «no» nos hace sentir culpables, no queremos decepcionar y nos preocupa dañar la relación. Sin embargo, una vez superado este escollo descubrimos que nuestros miedos son exagerados y que detrás de ese miedo se esconde el respeto.

Peter Drucker, padre del management moderno, era un maestro en el arte de decir «no» con elegancia. Cuando Mihaly Csikszentmihalyi —autor del libro fluir— se propuso entrevistarle para un nuevo libro sobre creatividad, la respuesta de Drucker fué tan interesante que Mihaly decidió citarla textualmente:

Me siento muy honrado y halagado por la amable carta que me envió el 14 de febrero, ya que he sido admirador suyo y de su trabajo durante muchos años y he aprendido mucho de él. Sin embargo, mi querido profesor Csikszentmihalyi, me temo que tendré que decepcionarlo. No sería capaz de responder sus preguntas. Dicen que soy creativo… No sé que significa eso… Simplemente no dejo de esforzarme… Espero que no piense que soy atrevido ni grosero si le digo que uno de los secretos de la productividad (algo en lo que creo, mientras que no creo en la creatividad) es tener un bote de basura MUY GRANDE para poner TODAS las invitaciones como la suya… En mi experiencia, la productividad consiste en NO hacer nada que contribuya al trabajo de otras personas y, más bien, pasar el tiempo haciendo el trabajo para que Dios nos creó, y hacerlo bien”.

Como verdadero esencialista, Drucker creía que las personas son efectivas porque dicen no.

¿Y cómo podemos encontrar la elegancia, además de la fuerza que nos ayude a decir «no»?

  • Separar decisión de relación. Cuando alguien nos pide algo, podemos confundir lo que nos ha pedido con la relación que tenemos con esa persona. No es lo mismo, y establecer la distinción nos ayudará a verlo desde la perspectiva correcta.
  • Un «no» con elegancia no tiene porqué contener la palabra «no». Una persona esencialista elige «no» con más frecuencia de lo que dice «no». “Me gustaría mucho, pero en este momento tengo demasiados compromisos” es un modo elegante de decir «no» sin la palabra «no».
  • Enfocarnos en la concesión. Cuanto más pensemos en aquello a lo que renunciamos al decir «sí», más fácil nos será decir «no».
  • Recuerda que todo el mundo vende algo. Una idea, un punto de vista, una opinión, algo, a cambio de tu tiempo. Ser conscientes de ello nos permitirá comprar lo esencial.
  • Recuerda que un «no» claro puede ser mucho más elegante que un «sí» vago o sin compromiso. Dar largas termina minando nuestra credibilidad e imagen más pronto que tarde.

Decir «no» con frecuencia implica cambiar popularidad por respeto, atrévete

Como te decía, cuando la molestia, la decepción o el enfado inicial desaparece, deja paso al respeto. Cuando rechazamos de manera eficaz, mostramos que nuestro tiempo es valioso. Esto distingue al profesional del amateur.

En una ocasión, Steve Jobs estaba buscando un logo para la empresa NeXT y le pidió a Paul Rand —creador de logos para IBM, UPS, Enron o ABC— que le diseñase algunas propuestas. La respuesta de Rand fué tajante: “No, no diseñaré «algunas opciones». Yo le voy a solucionar el problema y Usted me pagará. No tiene porqué usar la solución. Si quiere opciones busque a otra persona. Yo simplemente solucionaré su problema del mejor modo que sé hacerlo y Usted decidirá si lo quiere usar”. Más claro no se puede ser.

Para terminar, te informo que en la parte final del capítulo, Greg nos expone algunos ejemplos de cómo decir «no» con elegancia. No los reproduciré aquí, porque de veras me gustaría que leyeses el libro. En este capítulo 11 te esperan.

Y recuerda, decir «no» es una capacidad de liderazgo en sí misma. Como el ex-director ejecutivo de Heidrick & Struggles, Tom Friel, dijo en una ocasión: Necesitamos aprender el «sí» lento y el «no» rápido”.

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